diosas del placer

Una diosa del Placer.

Nunca pensé que iba a experimentar el éxtasis sexual en tantas formas y tan placenteras como con la bella Dalia, una ardiente y lujuriosa brasileña que hizo que mi alma muriese de pasión y lujuria durante el año que pasé poniendo en orden la nueva franquicia de la multinacional para la que trabajo.

Conocí a Dalia en la primera reunión que mantuve con el nuevo franquiciado. Me invitó a cenar en un lujoso restaurante de moda, pero lo que de verdad me llamó la atención entre tanto delicia culinaria  fue la bella compañía de mi agraciado nuevo socio. Tenía un cuerpo con curvas de escándalo que no parecía querer ocultar y sus labios y ojos eran una continua insinuación a tener que estar con ella. Por si fuera poco su conversación no solo agradable, si no también ingeniosa y cautivadora, por lo que poco a poco me fue atrayendo cada vez más. Cuando me despedí de la pareja no podía contener un único pensamiento, necesitaba experimentar el cálido placer del cuerpo de Dalia.

Al día siguiente no pude contenerme en la nueva reunión. Pregunté directamente a mi nuevo socio que relación tenía con Dalia. Antes de darme cuenta que podría estar metiendo la pata hasta el fondo ya me estaba contestando con una gran sonrisa cómplice. “Dalia es una de las mejores escorts en Barcelona”. La respuesta no me disgustó, es más me lleno de alegría y lujuria, aunque me contuve lo que pude y le pedí seriamente su contacto sin pretender darlo demasiada importancia.

Esa misma noche no pude aguantarme más y llame a Dalia. Me sorprendió que al momento reconoció mi voz, se acordó de mi e incluso de pequeños detalles con los que se había dado cuenta de que yo deseaba “tener un encuentro con ello”. Todo me lo soltó con una gran naturalidad y un tono aterciopelado que me hizo arder de deseo. Esa misma noche disfrutamos juntos de una deliciosa cena, clubes exclusivos y de la noche de sexo más erótica, sensual y placentera que había tenido hasta entonces en toda mi vida. En una sola noche Dalia hizo realidad la mayoría de mis fantasías sexuales sin tener ni siquiera que preguntarme cuales eran.

Sencillamente era una diosa de recibir y dar placer y cada uno de los detalles de su cuerpo, de sus gestos y de sus susurros era una pura explosión de lujuria. Al acabar la noche no sabía que decir ni que hacer, no quería que aquello se acabara pero tampoco era la primera vez que recurría al anuncio ”putas Barcelona” como para no saber que no podía pretender una relación romántica con esta diosa. Entonces ella me volvió a sorprender y como anticipándose a mis dudas me sugirió lo que la convirtió en definitivamente en el mejor sueño de mi vida. “Tú acabas de cumplir muchas de tus fantasías ¿estás dispuesto a cumplir ahora alguna de las mías?”.

Repente me vi inmerso durante aquellos meses en la mejor vorágine erótica que pueda existir. Mi cuerpo y alma se entregó a la lujuria de Dalia en todos sus formas, desde jugando el papel de ser perfectos desconocidos, a realizar tríos con otras bellas mujeres, sexo en los más lujosos hoteles y en paradisiacos rincones, incluso improvisando encuentros  en público sin que nadie se percatara. Una de las mejores noches llegamos a interpretar el papel de excitados y virginales amantes que deciden de una vez por todas romper con su castidad. Juegos y fantasías excitantes para Dalia que a cambio me hacía enloquecer y explotar de pasión, deseo y placer tan extremo que debería haber estado prohibido.

Desgraciadamente todo llega su fin y tocó el turno a mi aventura en la Ciudad Condal. Jamás me despedí de Dalia ese último día porque jamás la voy a olvidar ni jamás voy a dejarla de ver. Como comprenderéis no voy a inventarme una excusa laboral para aterrizar en Barcelona y voy a recurrir a una chica de compañía. Yo quiero estar con Dalia, una auténtica diosa del sexo que de verdad me enseñó lo que significa estar con una escort de lujo.

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