Estambul, la pasión turca

Estambul, la “Pasión Turca”

Estambul siempre es conocida como la puerta de Occidente a Oriente por todos los viajeros que han tenido la suerte de llegar hasta allí, una puerta al exotismo y erotismo de Oriente que llena de pasión y arrebato sexual a sus visitantes.

Esta amalgama entre Oriente y Occidente, entre razón y pasión, convirtieron en los siglos pasados a Estambul en la ciudad destino de la aristocracia, burguesía y artistas europeos que buscaban el exotismo, y erotismo, atraídos por la imagen romántico erótica de los orientalistas y su visión del harén y los baños árabes como un paraísos liberadores  gracias a la sensualidad y el puro arte del placer y el sexo. Un misticismo erótico potenciado por el aroma de especias, perfumes y personas desconocidas, por el bullicio de colores, voces y miradas insinuantes en sus calles que buscan despertar el deseo y apetito sexual, una ciudad que es un despertar hacía un mundo de los sentidos  que irremediablemente hay que disfrutar a base de sensaciones. Por eso el dejarse llevar por la pasión erótica parece ser uno de los pasos a dar en la ciudad turca. Podríamos decir que Estambul te obliga a vivir el extremo y el frenesí de la emoción, del placer y de la pasión, y celebrarlo con un grito de puro y buen sexo.

Lo que en España conocemos como la “Pasión Turca” gracias al escritor Antonio Gala y su novela “La pasión turca” de 1993. En ella el escritor nos cuenta la historia de Desideria, una mujer que tiene una vida en la que el trabajo, la amistad y el matrimonio están marcados por la estabilidad. Sin embargo esta vida supuestamente feliz no la llena en su interior debido a la decepción amorosa  y sexual que sufre con su matrimonio.

En un viaje a Turquía con su marido y sus amigos íntimos conoce a Yamam, un apuesto guía turco, del que se enamora perdida y pasionalmente. Yamam, dejándose llevar por la lujuria, seduce a Desideria y así empieza una tortuosa relación de amor, pasión  y dominación entre los dos. Desideria por fin conoce el auténtico placer sexual y guiada por el placer decide dar rienda suelta a su obsesión, a su “pasión turca” sin importarle abandonar toda su vida anterior con tal de saciar sus ansias de sentimientos y sensaciones, convirtiéndose en esclava de las ansias del sexo más lujurioso y extremo y de todos los deseos de Yamam.

Consumida por su amor por Yamam acaba abandonando Huesca para irse a vivir a Estambul donde toda esta aventura sexual y amorosa persiste y les lleva hacia el límite convirtiéndose en una relación cada vez más sórdida, oscura y dramática, a la vez que Desideria va descubriendo la verdadera  vida de su ardiente amante, que no solo ejerce de guía y posee un pequeño comercio en el bazar de la ciudad turca, sino que además es un traficante. Una historia que nos habla de perder el juicio por pasión, por encontrar el placer erótico y sexual bajo cualquier circunstancia, y de cómo entendemos esa sensación y ese sentimiento como puro amor aunque esto conlleve sin remedio la más trágica de las consecuencias

Y es que la novela del autor nacido en Ciudad Real nos abre los ojos ante el halo místico-erótico que envuelve la esencia de la antigua Bizancio. Y aunque muchos pensaran que la obra de Gala puede llegar a ser una exageración e idealización del poder sexual concentrado que hay en los paisajes  y gentes de la ciudad, un curioso dato afirma la ficticia verosimilitud de la novela con la realidad. El primer poema de amor que se conserva escrito se encuentra en uno de los museos arqueológicos y fue hallado en sus inmediaciones. Lo curioso de este poema grabado en piedra no es que hable del amor si no que explícita y directamente identifica el sexo y su pasión  y placer sin tabúes  como la consecuencia inevitable y como llave de acceso a lo que es el verdadero amor.

Asique cuando visites la antigua Constantinopla recomendamos dejarse llevar por ese torrente de sensaciones, acercarse a uno de sus baños turcos y empezar a vivir su mística entre el contraste del frío y el calor de sus aguas y de los masajes fuertes y duros pero que despiertan los sentidos más sensibles de tu cuerpo y mente. En definitiva, si tienes la oportunidad vive con la mayor intensidad tu propia “pasión turca” con final feliz, no te será nada difícil de encontrarla si te dejas llevar por tus fantasías, sueños y sensaciones y por la pura magia del sexo.